Martes: Correspondencia
LA OPOSICIÓN TIENE UNA CARTA, MORENA TIENE LA BARAJA…!!!
Morena tiene estructura, varios perfiles y aliados; la oposición concentra buena parte de sus esperanzas en Toño Astiazarán, pero todavía no construye el bloque que necesita para disputarle Sonora.
Por René Díaz | CajemeNews.com
El principio de Correspondencia sostiene que como es arriba es abajo, y llevado a la política sonorense nos permite observar una contradicción rumbo a 2027: Morena tiene varios aspirantes, gobierna el estado, conserva una estructura territorial importante y además procura mantener a sus aliados; mientras la oposición tiene prácticamente una sola figura con verdadera proyección estatal, Antonio “Toño” Astiazarán, pero todavía no tiene resuelto con quién irá ni bajo qué fórmula electoral.
Ahí está la paradoja. Morena parece tener condiciones para competir incluso por sí solo y, aun así, busca conservar al PT y al Verde. La oposición necesita sumar para enfrentar al partido gobernante y todavía no consigue consolidar una gran alianza. Toño ha hablado de construir un frente amplio, pero querer una alianza no significa tenerla.
Porque hablar hoy de oposición en Sonora termina llevando inevitablemente hacia Astiazarán. Es alcalde de Hermosillo, ganó la reelección y ha construido presencia más allá de la capital. El problema comienza después de Toño: ¿quién más tiene hoy la oposición con un posicionamiento estatal semejante?
Esa puede ser simultáneamente su mayor fortaleza y su principal debilidad: tener candidato, pero depender demasiado del candidato.
Morena enfrenta el problema contrario. Tiene tantos perfiles y grupos que su principal desafío será salir unido de su proceso interno. Javier Lamarque está en la pelea y Heriberto Aguilar ya cerró filas públicamente con él; Lorenia Valles mantiene presencia y estructura, y alrededor permanece el peso político del gobernador Alfonso Durazo.
Morena tendrá que evitar que su abundancia termine convirtiéndose en división.
La oposición primero necesita construir el bloque.
Y una gubernatura no se gana solamente con popularidad. Se gana con territorio, alcaldes, candidatos competitivos, diputados, operadores y estructuras municipales. Hermosillo es la principal carta de presentación de Toño, pero Sonora no es Hermosillo.
Ahí aparece Cajeme.
Si Toño quiere ganar Sonora, necesita votos en Ciudad Obregón. Y entonces surge una pregunta incómoda: ¿quién es el Toño Astiazarán de la oposición en Cajeme? ¿Quién tiene actualmente el reconocimiento, estructura y capacidad para enfrentar a Morena por la Presidencia Municipal?
La respuesta no resulta tan evidente.
Morena puede perder eventualmente a Lamarque como figura municipal si éste avanza hacia la candidatura estatal y, aun así, conserva una estructura construida durante años. La oposición en Cajeme necesita demostrar que puede ofrecer algo equivalente.
Y eso mismo debe ocurrir en Nogales, Guaymas, Navojoa, San Luis Río Colorado y los demás municipios estratégicos. Toño necesita candidatos municipales que produzcan votos, no solamente candidatos que dependan de sus votos.
Esa es la Correspondencia: lo que pretende ganar arriba tiene que existir también abajo.
Por eso una eventual alianza PAN-PRI y la posición que termine tomando Movimiento Ciudadano serán fundamentales. El problema llegará cuando haya que repartir alcaldías, distritos y posiciones. Todos pueden hablar de unidad; la verdadera unidad se demuestra cuando alguien acepta ceder una candidatura para construir una posibilidad mayor.
Morena entendió hace tiempo que en política electoral los votos pequeños también cuentan. Por eso conserva aliados aun cuando pudiera pensar que no los necesita. La oposición debería estar haciendo exactamente lo mismo, pero todavía discute cómo hacerlo.
Y ahí está el verdadero reto de Astiazarán. No solamente conseguir la candidatura, sino convertirse en el punto de encuentro de fuerzas que durante años han competido entre ellas.
Porque una cosa es competir y otra ganar.
Si PAN, PRI, MC y otras expresiones terminan separados, Morena podría beneficiarse de algo elemental: varios adversarios dividiéndose el voto opositor mientras su propia coalición concentra el suyo.
Pero si la oposición logra construir un bloque, encuentra figuras competitivas en los principales municipios y convierte a Toño en la cabeza de algo más grande que su propia candidatura, entonces sí podríamos estar hablando de una elección diferente.
Hoy la fotografía es otra.
Morena tiene varios aspirantes; la oposición prácticamente uno. Morena tiene aliados; la oposición todavía los busca. Morena necesita administrar su fortaleza; la oposición necesita construir la suya.
Y esa diferencia puede terminar pesando mucho en 2027.
Porque al final, el principio de Correspondencia también funciona electoralmente: lo que no existe abajo difícilmente puede sostenerse arriba.
Toño puede encabezar la oposición, pero para ganar Sonora necesitará algo todavía más difícil:
construir una oposición alrededor de Toño.
Esta es apenas una opinión personal, una lectura del instante y del momento histórico, político y social que nos tocó vivir. No pretende ser verdad absoluta; es experiencia, percepción y análisis. El lector tendrá siempre la última palabra: creer, dudar o pensar distinto.























