EL KYBALIÓN POLÍTICO

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Miércoles Tercer principio: Vibración

LORENIA GANÓ PERO LA DIFERENCIA REAL CON LAMARQUE FUE DE 0.61 Y CELIDA 1.01

Morena abrió la encuesta con la que definió Sonora y el marcador parece contundente. Pero detrás del 7.75 de Lorenia Valles y el 2.25 de Célida López aparece una competencia mucho más cerrada: apenas 1.01 puntos porcentuales separaron a Lorenia, Lamarque y Célida en la preferencia por la candidatura. Célida, además, fue la más conocida y encabezó la disposición directa de voto. Quizá esos números permitan mirar de otra manera las lágrimas que vimos el día del anuncio.

Por René Díaz | CajemeNews.com

“Todo vibra; nada está inmóvil”.
El tercer principio del Kybalión, Vibración, parece hecho para analizar los números que Morena finalmente puso sobre la mesa.
Porque una cosa es mirar el resultado final:
Lorenia Valles: 7.75 puntos.
Célida López: 2.25.
Javier Lamarque: 0.
Y otra muy distinta es abrir la encuesta y descubrir cómo se construyó ese marcador.

Lo primero que debemos aclarar es fundamental:
Lorenia no obtuvo 77.5% contra 22.5% de Célida.
El 7.75 y el 2.25 son puntos asignados mediante un sistema de ponderación. Morena distribuyó un máximo de diez puntos entre diferentes rubros y quien quedaba primero en determinado indicador recibía todos los puntos correspondientes, aunque la diferencia porcentual fuera mínima.

Aquí comienza la historia.
EL 1.01 QUE ESCONDE EL 7.75
La pregunta con mayor valor en todo el sistema —tres puntos— fue la preferencia como candidato o candidata de Morena, PT y PVEM.
Los resultados fueron:
Lorenia Valles: 16.36%.
Javier Lamarque: 15.75%.
Célida López: 15.35%.
Entre Lorenia y Lamarque hubo apenas 0.61 puntos porcentuales.
Y entre Lorenia, primer lugar, y Célida, tercer lugar, solamente 1.01 puntos.
Sin embargo, al ganar ese rubro Lorenia recibió los tres puntos completos.
Por eso el resultado final puede producir una percepción muy diferente de la competencia que realmente muestran los porcentajes.
El 7.75 contra 2.25 parece una paliza.
El 16.36 contra 15.75 y 15.35, en cambio, muestra una carrera cerradísima.
Ambos números provienen de la misma encuesta.

CÉLIDA GANÓ CUANDO PREGUNTARON “¿SÍ VOTARÍA?”
Hay otro dato todavía más importante.
Cuando Morena preguntó directamente si el ciudadano estaría dispuesto a votar por cada aspirante, Célida quedó arriba:
Célida: 18.47%.
Lorenia: 17.78%.
Lamarque: 16.68%.
Célida también fue, por bastante, la más conocida:
43.02%, contra 34.62% de Lorenia y 33.79% de Lamarque.
Pero conocimiento no otorgaba puntos.
Célida ganó además el atributo “conoce el estado”, que valía 0.25.
Así obtuvo sus 2.25 puntos.

Lorenia, por su parte, ganó opinión positiva, honestidad, cercanía, cumplimiento, percepción como buena candidata y, sobre todo, la preferencia como candidata de Morena-PT-PVEM.
La suma produjo sus 7.75 puntos.
Morena aplicó sus reglas y bajo esas reglas Lorenia ganó.
Pero eso no significa que existiera una distancia electoral de 7.75 contra 2.25.

YA HABÍAMOS VISTO A CÉLIDA ARRIBA
Y aquí entra otro dato que los lectores de esta columna recordarán.
Hace unos días analizamos la encuesta de Enkoll para El Universal, levantada del 18 al 21 de julio mediante 1,201 entrevistas cara a cara en viviendas, con diseño probabilístico y margen de error aproximado de ±2.83%.
Aquella fotografía era diferente:
Célida López: 16%.
Javier Lamarque: 14%.
Lorenia Valles: 13%.
Cuando aquella medición aplicó el sistema de valoración por atributos, Célida alcanzó 8.5 puntos, Lamarque 1.5 y Lorenia cero.
Ahora, dos meses después, el resultado prácticamente se volteó:
Lorenia 7.75.
Célida 2.25.
¿Significa que alguna de las dos encuestas necesariamente estaba equivocada?
No.
Fueron levantamientos distintos, realizados en momentos diferentes y no deben tratarse como si fueran exactamente el mismo ejercicio.
Pero sí demuestran algo muy propio del principio de Vibración:
la política se mueve.
¿Y LAS LÁGRIMAS DE CÉLIDA?
Ahora podemos regresar a una de las imágenes que más llamó la atención el día del anuncio.
Célida López secándose las lágrimas.
No sabemos por qué lloró.
Y sería irresponsable afirmar que conocemos el motivo.
Pero después de ver la encuesta completa, resulta legítimo preguntarnos:
¿habrá influido saber qué tan cerca había estado?
Porque Célida no venía de una competencia donde todas las mediciones la colocaran lejos.
En julio había encabezado la encuesta cara a cara de Enkoll.
En la encuesta de Morena terminó como la aspirante más conocida.
También ganó el indicador que preguntaba directamente “sí votaría por ella”.
Y en la preferencia por la candidatura quedó apenas 1.01 puntos porcentuales debajo de Lorenia.
Después, el sistema de puntuación transformó esa competencia cerrada en: 7.75 contra 2.25.
Quizá las lágrimas fueron frustración.
Quizá fueron simplemente la descarga emocional después de meses de competencia.
Quizá tuvieron una explicación completamente distinta.
Solamente Célida lo sabe.
Pero ahora conocemos algo que no conocíamos cuando vimos aquella imagen:
no lloraba después de haber quedado a kilómetros de distancia.
Los propios números publicados por Morena muestran que estuvo cerca en varios indicadores y que incluso encabezó algunos de ellos.

EL RESULTADO ES UNO; LA LECTURA ES OTRA
Nada de esto cambia el resultado.
Lorenia ganó bajo la metodología establecida por Morena y es quien encabeza ahora el proyecto del partido en Sonora.
Pero conocer los números completos sí cambia la lectura política.
Porque Javier Lamarque tampoco quedó electoralmente borrado.
En la pregunta de mayor valor quedó con 15.75%, solamente 0.61 puntos debajo de Lorenia.
Sin embargo, su marcador final fue cero porque no encabezó ninguno de los rubros que otorgaban puntos.
Ésa es la peculiaridad del sistema.
Puede existir una diferencia mínima en porcentaje y una diferencia enorme en puntuación.

TODO VIBRA
Hace dos meses Célida aparecía arriba.
Después otras mediciones públicas comenzaron a colocar a Lorenia adelante.
Finalmente Morena levantó sus encuestas, aplicó su sistema y Lorenia ganó.
Todo se movió.
Todo vibró.
Y quizá por eso, después de revisar los números, el dato que más me llama la atención no es 7.75.
Es 1.01.
Porque el 7.75 nos dice quién ganó el mecanismo interno de Morena.
El 1.01 nos dice qué tan cerca estaban Lorenia, Lamarque y Célida en la preferencia por encabezar la candidatura.
Lorenia ganó.
Eso está resuelto.
Pero detrás de ella quedaron dos adversarios internos que, según la propia encuesta de Morena, permanecieron muy cerca en uno de los indicadores centrales.
Ahora tendrá que convertirlos en aliados.
Y quizá aquellas lágrimas de Célida, cualquiera que haya sido su verdadera razón, terminaron convirtiéndose en la imagen perfecta de esta encuesta:
el marcador parecía mostrar una gran distancia; los porcentajes revelaron una competencia mucho más cerrada.

Como dice el Kybalión:
todo vibra, todo cambia, todo se mueve.
Y en política, a veces una diferencia de apenas 1.01 termina pareciendo de 7.75 contra 2.25.

Esta es apenas una opinión personal, una lectura del instante y del momento histórico, político y social que nos tocó vivir. No pretende ser verdad absoluta; es experiencia, percepción y análisis. El lector tendrá siempre la última palabra: creer, dudar o pensar distinto.

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