Miércoles: Vibración
Pasaron de ser perfiles institucionales…
a perfiles político-militares.
Por René Díaz | cajemenews.com
En política, todo vibra. Las ciudades tienen una frecuencia, la gente percibe un ambiente y la realidad termina imponiéndose por repetición. Esa es la ley de vibración. Y en Cajeme, hoy, esa frecuencia no es de tranquilidad… es de incertidumbre.
No es un hecho aislado. Son balaceras, ataques, homicidios y una sensación que se repite todos los días. La violencia dejó de ser noticia para convertirse en rutina, y cuando eso pasa, la percepción cambia por completo. Pero hay algo más delicado. La desconfianza ya no está concentrada en una sola corporación.
Se está extendiendo.
Durante años, la Secretaría de Marina fue percibida como una de las instituciones más confiables en materia de seguridad. Su operación lejana del contacto cotidiano con la ciudadanía y su estructura cerrada le permitieron mantener una imagen distinta a la de las policías municipales y estatales.
Pero ese escenario cambió.
Hoy, con la presencia directa de elementos de Marina en tareas de seguridad pública en tierra, y con mandos provenientes de esa institución ocupando cargos como secretarios de Seguridad Pública municipales, la distancia desapareció.
Y con ella… también la percepción.
En Cajeme, no ha pasado desapercibido que los titulares de seguridad han llegado desde fuera, con formación militar, pero sin trayectoria política ni experiencia directa en la dinámica policiaca municipal. Esa condición, más allá del perfil técnico, los coloca en una posición distinta frente a la ciudadanía.
Porque gobernar la seguridad no es solo operar.
Es entender el entorno.
Y cuando eso no ocurre con claridad, la percepción se empieza a mover.
En ese contexto, como autor de esta columna, he presentado dos denuncias formales ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), uno por amenazas, otra por abuso de autoridad y lo que resulte. Esto según mi apreciación, derivada del ambiente que se ha generado en torno al ejercicio periodístico y la cobertura de temas de seguridad.
No es un dato menor. Es parte de la misma vibración. Porque cuando el periodista siente presión, cuando la información incomoda y cuando el ambiente se vuelve tenso, no solo se afecta a quien escribe.
Se afecta a toda la percepción pública.
Y en política, percepción es realidad.
A eso se suma otro elemento de fondo.
La seguridad pública ha dejado de ser solo un tema técnico.
Se ha convertido en un tema político.
Los perfiles que antes operaban desde una lógica militar, hoy están insertos en estructuras de poder estatal y municipal. Ya no son únicamente mandos operativos; son parte de decisiones, de estrategias y de equilibrios políticos.
Pasaron de ser perfiles institucionales…
a perfiles político-militares.
Y eso cambia todo.
Porque al entrar a la política, también entran al desgaste. A la crítica.
A la evaluación pública.
Hoy, en Cajeme, la gente no distingue entre corporaciones.
Distingue entre lo que vive… y lo que no cambia.
Y si la realidad sigue siendo l























