EL KYBALIÓN POLÍTICO

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Jueves: Vibración

Cajeme: cuando la violencia marca el ritmo… y la sucesión se decide en otra frecuencia

Por René Díaz | cajemenews.com

En política, todo vibra; las ciudades vibran, la gente vibra, la percepción vibra. Y cuando una realidad se repite una y otra vez, esa vibración termina imponiéndose sobre cualquier discurso. Esa es la ley de vibración, y en Cajeme hoy se siente con fuerza.

La semana no ha sido distinta a otras; al contrario, confirma una tendencia que ya no se puede ignorar. En las últimas horas, hechos violentos volvieron a sacudir Ciudad Obregón; homicidios en distintos puntos del municipio, ataques armados y una constante que empieza a volverse rutina.

No es una situación temporal; es una realidad y cuando algo se repite se convierte en vibración social.
Ese es el punto que en la política no se debe ignorar.
Porque mientras los aspirantes se mueven, se posicionan o esperan definiciones, la ciudadanía está marcando otro ritmo; uno que no se construye en reuniones ni en discursos, sino en la experiencia diaria del pueblo. Y en política, la percepción no compite contra la realidad; la sigue.

Hoy, cualquier aspirante a la alcaldía de Cajeme no va a ser medido primero por su trayectoria, ni por su grupo político, ni por su cercanía con el poder; va a ser medido por algo mucho más simple: qué tanto puede cambiar esa vibración.

Porque Cajeme no está en calma, está en frecuencia alta, y cuando una ciudad vibra en inseguridad, todo lo demás se contamina; la economía, la política, la confianza y hasta la decisión electoral.
En medio de ese escenario, empieza a tomar forma otra realidad política. Más allá de los nombres que suenan, de los que se mueven o de los que levantan la mano, la decisión final parece no estar completamente en el terreno público.

Por el peso político, la estructura y las relaciones de alto nivel que mantiene el actual alcalde, Javier Lamarque Cano, todo apunta a que el perfil que lo suceda no será producto únicamente de una contienda abierta, sino de una propuesta que, en gran medida, pasará por su influencia directa.

Y en ese tipo de decisiones, hay factores que no siempre se dicen, pero que forman parte de la cultura política. Tradicionalmente, las decisiones importantes en el poder no se toman en solitario; pasan por el círculo más cercano.

En el ambiente político local han circulado versiones y comentarios —no confirmados de manera formal— que apuntan a la influencia de su entorno familiar en la toma de decisiones. No es un dato oficial, pero sí es parte de lo que se comenta, y en política lo que se comenta también construye percepción.
Porque al final, la política no solo se mueve con hechos, se mueve con lo que la gente cree que está pasando.

Y ahí es donde la vibración de la calle y la decisión del poder empiezan a cruzarse.

En Cajeme, la elección no se va a decidir solo en campañas ni en discursos; se va a definir entre lo que está viviendo la gente y lo que se está decidiendo en lo alto.

Porque al final, en política, no gana el que más promete… gana el que logra imponerse en la misma frecuencia en la que está viviendo la ciudad, o el que ya fue definido antes de que la elección comience.

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