EL KYBALIÓN POLÍTICO

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Lunes: Mentalismo

Dos agendas, dos realidades: Cajeme vs Hermosillo

Por René Díaz | cajemenews.com

En política hay una verdad que no se puede ignorar: la percepción no nace de los discursos, nace de la realidad que vive la gente.
Y esa percepción, en Sonora, hoy se está construyendo en dos ciudades: Cajeme y Hermosillo.
Durante la semana del 16 al 20 de marzo, el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque Cano, mantuvo una agenda activa. Encabezó audiencias ciudadanas, atendió de manera directa a vecinos, dio seguimiento a solicitudes de servicios públicos y participó en la entrega de más de cuatro mil becas junto al gobernador Alfonso Durazo. También sostuvo encuentros con el sector magisterial y participó en actividades comunitarias.
En términos políticos, su agenda fue clara: cercanía, gestión y presencia territorial.
Sin embargo, la política no se mide únicamente por lo que hace un gobierno, sino por lo que la gente percibe de su entorno.
Y en Cajeme, la percepción sigue marcada por la violencia.
Los hechos recientes, como el asesinato de tres personas —entre ellas una mujer—, no son episodios aislados. Se han convertido en parte de una narrativa constante que impacta directamente en la evaluación del gobierno municipal.
Mientras tanto, en Hermosillo, el alcalde Antonio Astiazarán Gutiérrez desarrolló una agenda distinta en ese mismo periodo.
Sus actividades se centraron en obra pública, mejoras de infraestructura urbana, programas de servicios y acciones enfocadas en orden y movilidad. Además, mantuvo presencia en eventos institucionales y continuó impulsando proyectos de modernización en la capital.
La diferencia no es menor.
Porque mientras en Cajeme la agenda política intenta construir cercanía, en Hermosillo la narrativa se construye desde la estabilidad.
Pero el tablero no se limita a dos alcaldes.
También se está moviendo —y fuerte— en otros niveles del poder.
La senadora Lorenia Valles Sampedro no aparece todos los días en la agenda local, pero su posicionamiento se construye en otra dimensión: la institucional. Su cercanía con el proyecto estatal, su perfil técnico y, sobre todo, la ausencia de desgaste directo por temas de seguridad, la colocan como una opción competitiva dentro de Morena.
Porque en política, no siempre el que más se ve es el que más avanza.
En paralelo, Heriberto Aguilar Castillo se mantiene en una zona más discreta, pero no menos relevante. Su perfil está más ligado a la operación política y a las estructuras internas del movimiento, donde realmente se toman decisiones.
Y en ese terreno, muchas veces gana el que mejor entiende el sistema, no el que más reflectores tiene.
Fuera de Morena, el nombre de Luis Donaldo Colosio Riojas sigue presente.
Tiene reconocimiento nacional, tiene historia, tiene símbolo.
Pero en Sonora, la política no se gana con apellido.
Se gana con territorio, estructura… y percepción.
EL FONDO:
La ciudadanía no compara agendas…
compara realidades.
Hoy, Javier Lamarque representa experiencia, trayectoria y cercanía con el poder político. Pero también carga con el peso de gobernar uno de los municipios más complejos en materia de seguridad.
Antonio Astiazarán proyecta una imagen de control, orden y resultados en una ciudad que mantiene una percepción distinta.
Lorenia Valles crece sin desgaste directo.
Heriberto Aguilar se mueve en lo interno.
Colosio mantiene presencia, pero aún debe traducirla en estructura.

La elección de 2027 no se va a decidir solo por estructuras ni por cercanías políticas.
Se va a decidir por algo más simple y más contundente:
👉 qué realidad le tocó vivir a la gente.
Porque antes de que haya campañas…
ya hay una decisión construyéndose en la mente del electorado.
Y esa decisión no se basa en discursos.
Se basa en experiencias.
Hoy, en Sonora, hay más de dos caminos.
Pero una sola regla:
no gana el que más se mueve…
ni el que más promete…
gana el que logra quedarse en la mente de la gente.

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