Político
Lunes: el principio de generación
Colosio en Sonora: ¿alianza o división?
La posible participación de Luis Donaldo Colosio Riojas en la elección por la gubernatura de Sonora puede generar una ruta competitiva para la oposición, pero también puede convertirse en el factor que divida el voto y termine beneficiando a Morena.
Por René Díaz | CajemeNews.com
El Kybalión enseña en su séptimo principio, el de generación, que todo produce, todo crea, todo engendra una consecuencia. Nada aparece aislado. Toda decisión política genera un efecto, toda candidatura modifica el tablero y todo nombre que entra a una sucesión termina provocando algo: entusiasmo, temor, unidad, cálculo, ruptura o división.
Por eso, frente a la posible participación de Luis Donaldo Colosio Riojas en la elección por la gubernatura de Sonora, la pregunta de fondo no es solamente si puede competir. La verdadera pregunta es qué va a generar su participación. ¿Generará una alianza capaz de enfrentar a Morena? ¿O generará una división que termine debilitando al bloque opositor y fortaleciendo, sin proponérselo, a la 4T?
Colosio no es cualquier nombre. Su apellido trae memoria nacional, carga simbólica, reconocimiento inmediato y una historia que todavía pesa emocionalmente en Sonora y en México. No necesita presentación larga. Su nombre abre conversación, despierta curiosidad y obliga a los demás actores políticos a voltear hacia Movimiento Ciudadano. Pero una cosa es abrir conversación y otra ganar una elección. Ahí está el punto fino.
Luis Donaldo Colosio puede ser una carta atractiva para MC. Tiene apellido, imagen fresca, origen sonorense y proyección nacional. Puede conectar con sectores que no se sienten cómodos ni con Morena ni con el viejo bloque opositor. Puede hablarle a un electorado joven, urbano, moderado, desencantado de los partidos tradicionales y cansado de la polarización. En ese sentido, su presencia puede generar una tercera vía. El problema es que en Sonora las elecciones no se ganan solamente con narrativa. Se ganan con territorio, estructura, operadores, municipios, acuerdos, dinero, partido, mensaje y capacidad de unir.
Aqui aparece Antonio “Toño” Astiazarán.
Toño es una figura importante en la oposición sonorense. Es alcalde de Hermosillo, gobierna la capital, tiene posicionamiento, estructura local, narrativa de resultados y una ruta política construida desde el ejercicio de gobierno. Para muchos, es el perfil opositor más competitivo frente a Morena. Si Colosio entra por Movimiento Ciudadano y Toño va por el PAN o por una alianza distinta, el efecto puede ser evidente: dos candidaturas peleando por un mismo espacio electoral mientras Morena observa desde adelante.
Uno tomaría el voto naranja, ciudadano, joven, urbano y de castigo contra los partidos de siempre. El otro tomaría el voto panista, hermosillense, municipalista y de oposición tradicional. Unidos, pueden sumar mucho. Divididos, pueden no alcanzar. En una elección de mayoría relativa no gana quien tenga más razones; gana quien tenga más votos que el segundo.
Y si el voto opositor se parte en dos, Morena puede ganar con su base, su estructura y su marca nacional, aunque enfrente a una oposición que, sumada, podría ser competitiva.
Por eso Colosio puede generar dos caminos. El primero es la alianza. Si Movimiento Ciudadano, el PAN y los liderazgos opositores entienden que Sonora no se gana con vanidades separadas, Colosio podría convertirse en una pieza de negociación, en factor de unidad o en parte de una fórmula amplia donde Toño Astiazarán también tenga un papel central. En ese escenario, Colosio no dividiría: sumaría. No rompería: abriría una puerta. No sería un competidor aislado: sería parte de una estrategia opositora seria. Su apellido y su marca podrían oxigenar a la oposición, atraer votos que el PAN solo no alcanza y convertir la elección en una competencia real.
El segundo camino es la división. Si Colosio decide competir por MC sin acuerdo con Toño, sin una estrategia común y sin una candidatura opositora cohesionada, su participación podría terminar siendo funcional a Morena. No porque quiera ayudar a Morena, sino porque la matemática electoral no perdona. Si el voto contrario a la 4T se divide, Morena no necesita convencer a todos; sólo necesita conservar lo suficiente para quedar arriba. En ese escenario, Colosio pasaría de ser esperanza a ser factor de dispersión. No sería el candidato que derrotó a Morena. Sería el candidato que impidió que la oposición se juntara.
Ese es el riesgo.
El principio de generación no falla: toda candidatura produce algo. La de Colosio produciría conversación, expectativa, movimiento y presión sobre el tablero. Pero falta saber si producirá una fuerza unificada o una fractura opositora. Porque en política no basta con tener nombre; hay que saber qué efecto produce ese nombre en el resto de los jugadores.
Colosio puede producir entusiasmo, pero también puede producir celos. Puede producir alianza, pero también ruptura. Puede producir esperanza, pero también cálculo. Puede traer votos nuevos, pero también puede quitarle votos a quien ya estaba construyendo una alternativa opositora en Sonora. Y ahí la pregunta inevitable será: ¿a quién le quita más votos? ¿A Morena o a Toño Astiazarán?
Si le quita votos a Morena, Colosio se vuelve una amenaza real para la 4T. Pero si le quita votos a Toño, Colosio se vuelve un regalo indirecto para Morena. Esa es la diferencia entre generar competencia y generar división.
La oposición en Sonora tiene un problema histórico: muchas veces no pierde sólo porque Morena sea fuerte; pierde porque llega partida, desconfiada, celosa y mal coordinada. Morena, aunque tenga pleitos internos, suele entender una regla elemental: primero se pelean adentro y luego intentan alinearse afuera. La oposición muchas veces hace lo contrario: presume unidad hacia afuera, pero se despedaza hacia adentro.
Por eso Colosio puede ser una prueba para todos. Para MC, porque tendrá que decidir si quiere ser una alternativa real de poder o sólo una fuerza que crece quitándole votos al opositor mejor posicionado. Para Toño Astiazarán, porque tendrá que decidir si busca encabezar solo una oposición limitada o construir una alianza amplia que le permita competir de verdad. Y para Morena, porque le bastará observar si sus adversarios aprenden a sumar o si vuelven a regalarle la elección por falta de generosidad política.
El punto no es si Colosio tiene derecho a competir. Claro que lo tiene. El punto es si su candidatura tendría destino de triunfo o destino de fragmentación. Sonora no se gana sólo con apellido, emoción o encuestas de arranque. Se gana con estructura, territorio, acuerdos, narrativa y capacidad de unir. Si Colosio no viene a unir, puede terminar dividiendo.
La posible candidatura de Luis Donaldo Colosio puede generar movimiento, pero todavía no sabemos qué tipo de movimiento. Puede generar alianza, esperanza, tercera vía y competencia real. Pero también puede generar división, dispersión, votos desperdiciados y una sonrisa en Morena. En política, no toda semilla da fruto de victoria. Algunas semillas sólo dividen la tierra.
De tal forma que, rumbo al 2027, la pregunta no es solamente si Colosio va a competir por Sonora. La pregunta es qué va a generar si compite. Porque si genera alianza, puede cambiar la elección. Pero si genera división, Morena no tendrá que derrotar a la oposición. La oposición se habrá derrotado sola.
“Esta es apenas una opinión personal, una lectura del instante y del momento histórico, político y social que nos tocó vivir. No pretende ser verdad absoluta; es experiencia, percepción y análisis. El lector tendrá siempre la última palabra: creer, dudar o pensar distinto”.























