Político
Miércoles: el principio de vibración
Froylán Gámez: la educación como ruta al 2027
El secretario de Educación quiere entrar al tablero de la gubernatura desde una plataforma que toca hogares, maestros, jóvenes y escuelas; su reto será convertir gestión pública en fuerza electoral sin cargar los flancos de la SEC.
Por René Díaz | CajemeNews.com
El Kybalión enseña en su tercer principio, el de vibración, que nada está inmóvil. Todo se mueve, todo vibra, todo emite una frecuencia. En política ocurre igual: hay perfiles que se mueven desde la plaza, otros desde el discurso, otros desde el territorio y otros desde las instituciones. En ese mapa rumbo al 2027, Froylán Gámez Gamboa intenta construir su propia frecuencia desde una plataforma que no debe subestimarse: la Secretaría de Educación y Cultura de Sonora.
Porque la educación no es una oficina modesta. La educación toca familias, maestros, alumnos, padres de familia, sindicatos, escuelas, becas, uniformes, transporte, jóvenes, comunidades rurales y colonias populares. En un estado como Sonora, quien maneja la agenda educativa no sólo administra aulas; también administra presencia territorial, contacto social y una red cotidiana que llega a miles de hogares. Ahí está el primer punto político: Froylán no tendría que inventar territorio desde cero, ya tiene una estructura que todos los días se mueve por el estado.
Gámez ya confirmó públicamente su interés por participar en el proceso interno de la Cuarta Transformación rumbo a la gubernatura de Sonora en 2027. Ha dicho que esperará los tiempos oficiales y los lineamientos del movimiento, pero el mensaje político ya quedó sembrado: quiere estar en la lista. Su apuesta parece clara: presentarse como perfil de continuidad del proyecto de Alfonso Durazo, pero no desde la seguridad ni desde la obra pública, sino desde la educación, los jóvenes, las familias y el contacto con maestros.
Ese es su activo, pero también su desafío. Mientras Javier Lamarque intenta sostener que Cajeme ha reducido la incidencia delictiva y que el municipio ya no aparece en los primeros lugares de violencia, Froylán intenta moverse en otra frecuencia: la de la escuela y la política social. Lamarque necesita que la gente crea que hay avance en seguridad; Froylán necesita que la ciudadanía lo vea no sólo como funcionario de gabinete, sino como posible gobernador. Una cosa es administrar una secretaría grande; otra muy distinta es convertir esa administración en liderazgo estatal.
Cada aspirante de Morena vibra distinto. Lamarque vibra desde Cajeme, desde el sur, desde la experiencia municipal y desde una narrativa de reducción del delito que tendrá que convencer más allá de las cifras. Heriberto Aguilar vibra desde la estructura, el Senado y la cercanía con el grupo de Durazo. Lorenia Valles vibra desde la ruta institucional y el posible criterio de género. Célida López vibra desde el discurso fuerte, la confrontación y su ruta PAN-Morena-PT, que entusiasma a unos y genera desconfianza en otros. Froylán vibra desde la educación, y esa frecuencia puede ser poderosa si logra convertirla en narrativa electoral.
El Gobierno de Sonora ha presumido programas educativos como la entrega de más de 400 mil paquetes de uniformes escolares gratuitos para el ciclo 2026-2027, con distribución en municipios y centros de canje en puntos clave como Hermosillo y Cajeme. Ese programa no es sólo administrativo; también es político. Cada uniforme entregado es contacto con una familia, cada escuela atendida es presencia territorial, cada maestro escuchado es posible estructura social y cada padre de familia que recibe apoyo entiende que el gobierno está presente en algo cotidiano.
En política, lo cotidiano puede pesar más que lo espectacular. Una carretera se presume en un informe; un uniforme se ve todos los días en una casa. Una obra se inaugura una vez; una escuela se vive todos los días. Una gira dura unas horas; la relación con maestros y familias puede sostenerse durante años. Ese puede ser el argumento de Froylán: la educación como red silenciosa de contacto social, como lenguaje de futuro y como plataforma para hablarle a padres, jóvenes, comunidades y colonias.
Pero también tiene flancos. El más delicado está en el caso de la SEC. Medios locales han publicado que, dentro de la defensa del exsecretario Víctor Guerrero, se presentó una denuncia contra Froylán Gámez y otros funcionarios relacionada con señalamientos de peculado e incumplimiento de deber legal. Froylán negó responsabilidad, calificó la acusación como una infamia y la atribuyó a una estrategia de defensa. Hasta ahora no hay sentencia pública en su contra, y ese punto debe manejarse con precisión: no es condena, no es prueba de culpabilidad, pero sí es un flanco político que puede ser usado si su aspiración crece.
Rumbo al 2027, los flancos importan. La elección no se jugará solamente con programas, encuestas o discursos; también se jugará con expedientes, sospechas, narrativas y capacidad de resistir ataques. Si Froylán quiere crecer, tendrá que blindar su nombre frente a ese tema y demostrar que la educación puede ser plataforma, no carga. Porque una candidatura que nace desde una secretaría tan grande también hereda sus pendientes, sus decisiones, sus críticas y sus expedientes administrativos.
Su historia política tiene otro elemento interesante: no es un cuadro exclusivamente local. Participó en la misión del Gobierno mexicano para traer a Evo Morales a México tras la crisis política en Bolivia, y después usó ese episodio como credencial de compromiso político. Eso lo coloca en una frecuencia ideológica distinta, más conectada con la izquierda internacional, la diplomacia obradorista y el discurso latinoamericano de la 4T. Esa parte puede ayudarle con la base ideológica del movimiento, pero no necesariamente le garantiza conexión electoral en Sonora.
Porque la gubernatura no se gana sólo con currículum. Se gana conectando con Hermosillo, Cajeme, Nogales, San Luis Río Colorado, Guaymas, Navojoa, la sierra, el valle, el campo, las colonias, los maestros, los jóvenes y los sectores que hoy no están pensando en misiones diplomáticas, sino en seguridad, servicios, empleo, agua, escuela y futuro. Ese será su reto: convertir una plataforma institucional en emoción electoral, convertir programas en narrativa, convertir gestión en presencia y convertir la educación en una idea de gobierno.
Froylán puede tener programas, escuelas, agenda, gabinete y respaldo del proyecto de Durazo, pero si no logra que la ciudadanía lo identifique como figura estatal, su aspiración puede quedarse en el nivel de ficha interna. Y una ficha interna no siempre se convierte en candidato. En Morena, además, el tablero no está vacío: Lamarque ya se mueve desde Cajeme con licencia y discurso de reducción delictiva; Célida mantiene voz propia; Lorenia puede crecer si el género define la ruta; Heriberto conserva estructura; y Antonio Astiazarán, desde la oposición, sigue intentando convertir Hermosillo en vitrina de buen gobierno.
En ese tablero, Froylán tiene que encontrar su lugar. No puede competir con Lamarque en territorio cajemense, ni con Célida en golpe mediático, ni con Heriberto en estructura de aparato, ni con Lorenia en la ruta natural de género. Tiene que competir desde lo suyo: educación, juventud, familias, maestros y escuelas. Si logra que esa frecuencia se escuche, puede crecer; si no, será uno más de los nombres que aparecen en la lista larga de aspirantes.
Froylán Gámez quiere entrar al tablero de la gubernatura desde una ruta distinta: la educación. Su fuerza está en una plataforma que toca miles de hogares, maestros, jóvenes y escuelas; su riesgo está en convertir esa plataforma en simple administración y no en liderazgo político.
El principio de vibración enseña que todo emite frecuencia. Lamarque vibra desde Cajeme, Célida desde el discurso, Heriberto desde la estructura, Lorenia desde la institución y Astiazarán desde Hermosillo. Froylán tendrá que demostrar si la educación puede vibrar como proyecto de gobierno.
Porque una cosa es administrar escuelas.
Y otra muy distinta es convencer a Sonora de que desde las aulas también puede nacer una candidatura.






















