EL KYBALIÓN POLÍTICO

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Jueves: Polaridad

El PAN: Quién votará por ellos, por qué… y para qué?

Por René Díaz | cajemenews.com

En política, todo tiene dos polos. Nada es absoluto, todo tiene su contrario. Esa es la ley de polaridad: los extremos existen, se enfrentan… y en ocasiones se parecen más de lo que muchos quisieran aceptar.

Y en México, el PAN representa ese otro polo.
El opuesto. Durante años, el PAN se construyó como la alternativa al PRI. Representaba el cambio frente al sistema dominante, la oposición frente al control, la democracia frente al autoritarismo.
Ese era su papel.

Y cuando llegó el año 2000, pasó lo que muchos creían imposible. Vicente Fox sacó al PRI de Los Pinos. Y no fue cualquier cosa. Fue una sacudida histórica. Después de más de 70 años en el poder, el PRI perdió la presidencia… y empezó la leyenda política que hasta hoy se sigue contando en tono medio serio, medio chusco:
con aquella frase que marcó campaña y época:
“¡Tepocatas, alimañas y víboras prietas, los vamos a sacar de Los Pinos!”
que no fue que el PAN ganara…
que el PRI “entregó” la elección.
Que Ernesto Zedillo les dejó la puerta abierta. Así lo dijeron muchos priistas en su momento.

La polaridad no solo divide. También genera excusas. Y la historia se repitió, o al menos así la cuentan. En 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador arrasó en las urnas, también hubo voces dentro del PRI que señalaron lo mismo:
que Enrique Peña Nieto había “entregado” el poder.

Distintos años. Distintos actores. Misma narrativa. Cuando se pierde… no siempre se acepta. Y eso también es polaridad. Porque el que está arriba difícilmente reconoce que el otro polo lo superó. Prefiere pensar que lo dejó pasar.
Pero más allá de las historias, lo real es que el PAN sí gobernó.

Fox y luego Calderón llevaron al partido al poder, con un enfoque distinto en lo económico, en la relación con la iniciativa privada, en el manejo del Estado. Y luego vino el desgaste. Porque el que es oposición… cuando gobierna, deja de serlo.

Hoy, el PAN vuelve a estar del otro lado.
Y entonces la pregunta regresa:
¿quién vota por el PAN hoy?
Hay quienes creen en su modelo económico.
Hay quienes buscan frenar a Morena.
Hay quienes quieren equilibrio.

Pero la pregunta más importante no es quién.
Es para qué.
¿Para cambiar el rumbo económico?
¿Para recuperar inversión y crecimiento?
¿Para ser contrapeso real?
Ahí está la decisión. Pero aquí entra lo incómodo.
Porque en los extremos, la polaridad también revela algo que muchos no quieren ver:
los opuestos se parecen.
Y en algunos momentos, el PAN ha terminado replicando prácticas que antes criticaba.

Acuerdos, estructuras, decisiones de poder.
Eso debilita su discurso. Porque si el contraste no es claro… la polaridad pierde fuerza.
Y cuando la polaridad se debilita… el votante duda. Ese es el reto del PAN hoy. Volver a ser el opuesto real. No solo el discurso del opuesto.

Votar por el PAN hoy no es solo elegir un partido.
Es elegir el otro extremo.
Pero en política, los extremos no solo se enfrentan… a veces se justifican entre ellos.

Porque al final, hay una ley que no falla:
cuando se pierde el poder, siempre hay una explicación… pero no siempre es la correcta.

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