Miércoles: Vibración
El PRI: ¿Quién votará por ellos, por qué… y para qué?
Por René Díaz | cajemenews.com
En política, nada está quieto. Todo se mueve, todo cambia de intensidad, todo sube y baja. Esa es la ley de vibración: lo que parece estático en realidad solo se está transformando. Y en México, el PRI es el mejor ejemplo de una fuerza que bajó de nivel… pero nunca dejó de moverse.
Porque el PRI no desapareció. Se transformó… y no precisamente en Morena.
Gobernó México por más de 70 años, desde 1929 hasta el 2000. Fue el sistema, no solo el partido. Controlaba gobiernos, instituciones, decisiones y ritmos políticos. No competía, administraba el poder.
Pero toda vibración cambia. Y cuando perdió la presidencia, no dejó de existir. Bajó de intensidad. Hoy la pregunta no es si el PRI está fuerte.
La pregunta es: ¿quién sigue vibrando con el PRI?
Hay un primer grupo claro:
los de antes.
Personas que vivieron esa etapa, que asocian al PRI con orden, estabilidad, crecimiento en ciertos momentos. No es un voto ideológico, es un voto de memoria.
Un voto que no se apaga. Solo baja de volumen.
Luego están las estructuras.
El PRI todavía tiene presencia en municipios, en redes locales… pero incluso ahí ha perdido terreno. Hasta sindicatos que históricamente fueron su base hoy ya no responden igual. Ese es el dato duro. El PRI no solo perdió elecciones. Perdió control.
Y hay un tercer grupo:
los que comparan.
Ciudadanos que no son priistas, pero que ante el presente ven al PRI como una opción o como un contrapeso. No porque crean en él, sino porque buscan equilibrio. Ese es un voto racional.
Pero aquí viene el punto clave.
Muchos de los que vibraban con el PRI…
ya no están en el PRI. Se fueron a Morena. Y eso no significa que Morena sea lo mismo. Morena tiene otra narrativa. Más directa. Más social. Más enfocada en los apoyos al “pueblo”,
Y ahí está la diferencia. Pero la vibración política… la forma de operar, de moverse, de construir poder… esa sí se trasladó en muchos casos.
Por eso hoy se da una paradoja:
El PRI pierde fuerza como partido…
pero parte de su forma de hacer política sigue vigente. Entonces, ¿para qué votar por el PRI hoy?
Para algunos, por identidad. Para otros, por lo que queda de estructura. Para otros más, como voto de castigo o equilibrio. Pero la realidad es más clara que nunca: el PRI ya no marca el ritmo.
Hoy sigue vibrando… pero en una frecuencia más baja. Y mientras no logre subir esa intensidad, seguirá perdiendo terreno frente a una fuerza que no solo le compite… sino que también absorbió parte de su energía política.
El PRI no está muerto. Pero ya no controla la vibración. Porque al final, en política, hay una ley que no falla:
EL poder no desaparece… solo cambia de manos y de intensidad.























