Jueves: Polaridad
Lo que se dice en Sonora… y lo que realmente se vive
Por René Díaz | cajemenews.com
En política existe una ley que siempre termina imponiéndose: la polaridad; lo que se dice y lo que realmente ocurre, el discurso y la realidad, la narrativa oficial y la experiencia cotidiana de la gente. En Sonora, esa polaridad ya no es un concepto abstracto, es una condición visible que está marcando el rumbo de la contienda rumbo al 2027.
Ayer, en Cajeme, volvieron a registrarse hechos de violencia; balaceras que no solo alteran el orden público, sino que refuerzan una percepción que se ha vuelto constante. No se trata de un episodio aislado, sino de una secuencia que, al repetirse, deja de ser noticia para convertirse en contexto; y en política, el contexto pesa más que cualquier discurso.
Mientras tanto, el alcalde Javier Lamarque Cano mantiene una agenda de gestión, cercanía y programas sociales; su narrativa es clara, presencia en territorio, atención ciudadana y continuidad en acciones de gobierno. Sin embargo, la percepción no se construye únicamente con lo que se hace, sino con lo que la gente vive todos los días; y en Cajeme, la experiencia cotidiana sigue marcada por la inseguridad.
En contraste, en Hermosillo, el alcalde Antonio Astiazarán Gutiérrez continúa proyectando una narrativa distinta; obra pública, servicios y una sensación de orden relativo que, aunque no elimina los problemas, sí construye una percepción más favorable. A ello se suma un elemento que no es menor en la política moderna: la conexión con figuras de alto impacto social.
La reciente interacción y cercanía pública con el artista Carin León no solo es un gesto mediático; es una forma de vincularse con identidad, orgullo regional y presencia cultural, lo que amplifica su posicionamiento más allá de lo institucional.
En política, la imagen también construye narrativa.
En otro plano, Luis Donaldo Colosio Riojas se mueve bajo una lógica distinta; no desde lo local, sino desde la exposición nacional. Su reciente posicionamiento, al solicitar considerar un indulto en el caso de su padre bajo el argumento de que se ha utilizado políticamente, lo colocó nuevamente en la conversación pública; el tema es delicado, pero políticamente eficaz, le devuelve visibilidad, lo mantiene vigente y lo proyecta en preferencias, tanto en Sonora como en Nuevo León.
Ese es otro tipo de capital político; no el territorial, sino el simbólico.
Así, la polaridad se vuelve evidente; por un lado, el discurso institucional que habla de avances, programas y cercanía, por otro, la realidad que insiste en recordarle a la ciudadanía lo que aún no cambia. Entre ambos extremos se está construyendo la decisión política que, llegado el momento, se traducirá en votos.
En Sonora, la contienda no se está definiendo solo por quién se mueve más o quién comunica mejor; se está definiendo por la distancia entre lo que se dice y lo que se vive.
Porque al final, en política, no gana el mejor discurso; gana aquel que logra que la realidad no lo contradiga… y que su narrativa conecte con la gente.























