EL KYBALIÓN

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Político

Domingo: el principio de género

En el 2027, los votos contarán. Pero los expedientes también.

El 2027 no sólo se formará en las urnas; también se está gestando en los filtros, los archivos reservados, las acusaciones de injerencia y el control institucional

Por René Díaz | CajemeNews.com

El Kybalión enseña en su séptimo principio, el principio de género, que toda creación necesita gestación. Nada nace de golpe. Todo primero se forma en silencio, en una zona invisible donde las fuerzas se combinan, maduran y toman forma antes de aparecer ante los ojos de todos. En política ocurre lo mismo: las candidaturas no nacen el día que se anuncian, se gestan mucho antes, en acuerdos, señales, filtros, mediciones, silencios y movimientos que casi nadie reconoce abiertamente.

Por eso el 2027 ya no debe leerse como una elección normal. No se va a jugar solamente con votos, encuestas, bardas, mítines, estructuras o popularidad. El 2027 también se está gestando con expedientes, filtros, acusaciones de injerencia y control institucional. Esa es la nueva regla no escrita del poder: ya no basta con medir bien, tener grupo o traer territorio. Ahora un aspirante tendrá que llegar limpio, defendible y sin una sombra suficientemente grande como para convertirse en riesgo para su partido.

Desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum y Morena han empujado una narrativa clara: México debe defender sus elecciones de la injerencia extranjera, del dinero ilegal, de la manipulación digital, de campañas externas y de intereses de otros países. En el discurso, eso suena a defensa de la soberanía nacional, pero en la práctica también puede convertirse en una nueva matriz de control político. Lo que se presenta como protección del proceso electoral puede terminar operando como filtro para decidir quién puede competir y quién no.

Ese es el punto fino del principio de género aplicado a la política: las candidaturas no sólo se lanzan, se incuban. Se forman dentro del vientre del poder. Se revisan, se miden, se corrigen, se descartan o se fortalecen antes de que la sociedad las vea formalmente. Antes, una candidatura podía sobrevivir con estructura y popularidad. Ahora puede caer por una carpeta, por una filtración, por una alerta financiera, por una acusación externa o por una lectura de riesgo desde arriba.

Morena ya entendió esa nueva realidad. El caso Rocha Moya en Sinaloa dejó una advertencia nacional: no hizo falta una sentencia para que el tema se volviera crisis política. Bastó el señalamiento, bastó la presión desde Estados Unidos, bastó la duda pública y bastó que el expediente entrara a la conversación para que Morena cambiara el tono. Ya no se trató sólo de cerrar filas, sino de contener daños, administrar distancia y evitar que un problema estatal se convirtiera en factura nacional para el movimiento.

Y si eso ocurrió en Sinaloa, Sonora debe mirarse en ese espejo. Sonora no es un estado cualquiera: es frontera, seguridad, migración, aduanas, fentanilo, agua, energía, crimen organizado y relación directa con Estados Unidos. Lo que se mueve en Palacio Nacional, en Washington, en la FGR, en la UIF o en los expedientes de seguridad nacional, tarde o temprano puede tocar al estado. Por eso la gubernatura de 2027 no se va a definir solamente por quién quiere, quién aparece más o quién tiene más reflectores. También se definirá por quién puede pasar los filtros del poder.

Alfonso Durazo entra en la etapa más delicada de su gobierno con una doble tarea: cerrar su sexenio y cuidar la sucesión. No se trata únicamente de dejar obra, programas, carreteras, agua o apoyos sociales. Se trata de dejar continuidad política, una candidatura que no fracture a Morena y que tampoco genere un problema a Palacio Nacional. Porque quien encabece Morena en Sonora no sólo tendrá que ganar votos; también tendrá que garantizar que no le explote un expediente en plena campaña.

Ahí empieza la gestación local. Heriberto Aguilar aparece como una carta silenciosa del proyecto de Durazo: menos ruidoso, más institucional, más de estructura. Lorenia Valles representa otra ruta: Senado, perfil institucional y posible ventaja si Morena decide que Sonora debe ir con mujer. Célida López tiene fuerza propia, carácter y presencia territorial, pero también una ruta interna más compleja. Javier Lamarque representa Cajeme y el sur, pero también carga el desgaste de gobernar una ciudad golpeada por la violencia y la percepción de inseguridad.

Mientras Morena gesta sus cartas por dentro, Antonio Astiazarán observa desde Hermosillo. Su fuerza política es gobernar la capital, tener vitrina, obra municipal y narrativa urbana. Su efecto es aparecer como el opositor más visible rumbo al 2027. Pero también tiene su reto: Hermosillo no es todo Sonora. Para competir de verdad tendrá que crecer en Cajeme, Navojoa, Guaymas, Nogales, San Luis Río Colorado, la sierra y el sur profundo, donde Morena todavía conserva estructura.

El 2027 será una elección de contrastes. Morena intentará vender continuidad, programas y respaldo de Palacio Nacional. La oposición intentará vender corrección de rumbo, seguridad, equilibrio y desgaste del poder. Pero el ingrediente nuevo serán los expedientes. Una candidatura ya no muere solamente por perder una encuesta; puede morir por un archivo. Una filtración puede pesar más que un mitin. Una acusación extranjera puede pesar más que una gira. Una alerta financiera puede pesar más que una barda.

Por eso Durazo tendrá que leer con precisión lo que se está gestando. No bastará con que su carta sea leal, tendrá que ser competitiva. No bastará con que sea de confianza, tendrá que ser defendible. No bastará con que venga del grupo, tendrá que conectar con el ciudadano. Si Morena impone sin cuidar equilibrios, puede provocar fractura. Si elige sólo por encuesta, puede abrir riesgo interno. Si elige sólo por lealtad, puede perder emoción electoral. Si ignora el desgaste de Cajeme, puede pagar el costo en campaña. Si subestima a Astiazarán, puede fortalecer a la oposición.

El principio de género enseña que nada nace sin haber sido gestado antes. Y la sucesión de Sonora ya se está formando, aunque todavía no tenga candidato visible.

Se está gestando en los acuerdos, se está gestando en los filtros, se está gestando en los expedientes, se está gestando en Palacio Nacional, se está gestando en el proyecto de Durazo.

Porque en el 2027, los votos contarán.
Pero los expedientes también.

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