EL KYBALIÓN POLÍTICO

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Miércoles: Vibración

“Lamarque es el bueno” AMLO lo definió así en el 2015 Cabeza, Corazón y Carácter

Por René Díaz | cajemenews.com

Nada permanece inmóvil, todo se mueve, todo vibra, todo cambia de frecuencia. Ese es el Principio de Vibración del Kybalión. Y hoy la política en Sonora parece entrar exactamente en esa etapa: la del movimiento interno.

Porque aunque oficialmente Morena sigue mostrando unidad, disciplina y control político, debajo de la superficie comienzan a sentirse nuevas vibraciones. La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Sonora dejó mucho más que discursos, programas sociales y eventos públicos.

Dejó señales.
Y quizá la señal más importante no estuvo en el templete, estuvo en la operación política alrededor de la gira, porque Javier Lamarque Cano no solamente acompañó a la presidenta en Cajeme, donde naturalmente le correspondía por ser alcalde.
También fue invitado a acompañarla en Navojoa, un municipio que políticamente no pertenece a su zona de gobierno ni a su responsabilidad institucional.

En política esos detalles nunca son casualidad. Porque cuando una presidenta decide subir a un alcalde a una gira fuera de su territorio político, el mensaje interno empieza a sentirse inmediatamente dentro del propio movimiento. La lectura comenzó a moverse esta semana en Sonora:

“Sheinbaum ya mandó señal.”
“Lamarque es el bueno.”

Eso automáticamente empezó a generar vibraciones dentro de Morena. Porque rumbo al 2027 ya existen varios aspirantes moviéndose dentro del tablero político estatal: Lorenia Valles, Heriberto Aguilar, Célida López, Octavio Almada, Adolfo Salazar, Carla Córdova y etc.

Pero políticamente, después de esta gira, muchos dentro del morenismo comenzaron a sentir que Javier Lamarque recibió algo más importante que un simple respaldo institucional.
Recibió visibilidad presidencial. Y en Morena eso pesa, mucho.

Sobre todo porque, si se concretara una eventual candidatura en 2027, sería la segunda ocasión en que Lamarque recibiría una señal directa desde la cúspide del movimiento nacional.

La primera ocurrió en 2015, cuando Andrés Manuel López Obrador prácticamente lo destapó políticamente para la gubernatura de Sonora colocándole por encima de perfiles como Alfonso Durazo y Ana Gabriela Guevara.

Ese antecedente volvió a revivir después de la gira presidencial.
Porque dentro de Morena las señales pesan. Y las señales presidenciales todavía pesan más. El movimiento sigue funcionando bajo lecturas internas, códigos políticos y mensajes que muchas veces no se dicen públicamente… pero todos entienden. Y el mensaje comenzó a vibrar fuerte.

Sobre todo porque la presidenta apareció junto a Lamarque en uno de los momentos más delicados que atraviesa Morena a nivel nacional después del caso Rubén Rocha y del creciente desgaste político que empieza a sentirse en varios estados del país.

Por eso Sonora se volvió importante.
Porque el 2027 ya empezó aunque todavía nadie quiera admitirlo oficialmente. Y cuando las sucesiones comienzan, todo empieza a vibrar: las estructuras, los grupos, las alianzas, las tribus, y también las traiciones.

Ese es precisamente el Principio de Vibración. Nada puede permanecer quieto cuando el poder empieza a moverse.

Y Cajeme hoy ya no es solamente un municipio golpeado por la inseguridad.
Ahora también es el principal laboratorio político rumbo a la sucesión estatal.

Porque mientras algunos apenas empiezan a acomodarse… otros ya parecen estar recibiendo señales desde arriba. Y en Morena las señales presidenciales rara vez pasan desapercibidas.

Por eso después de la gira muchos comenzaron a hacerse la misma pregunta:
¿Sheinbaum solamente invitó a Lamarque… o ya empezó a marcar al elegido?

Porque en política, como en el Kybalión…
las señales más importantes no siempre se dicen… se sienten.

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