Lunes: Mentalismo
Sonora 2027: en la mente de la gente, Lorenia va arriba; en la operación, Lamarque sigue vivo
Por René Díaz | cajemenews.com
En política, todo empieza en la mente. Antes de que se definan candidaturas, antes de que los partidos amarren acuerdos y antes incluso de que los aspirantes se decidan a competir abiertamente, la gente ya empezó a construir una idea; quién se ve fuerte, quién se ve desgastado, quién se ve cercano al poder y quién se ve con posibilidades reales. Esa es la ley del mentalismo, y hoy en Sonora esa batalla ya está en marcha.
Si uno observa con calma la actividad reciente de los tres perfiles más serios en el tablero estatal, queda claro que cada uno está jugando una partida distinta. El alcalde de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez, ha mantenido una agenda enfocada en lo visible; rehabilitación de calles, recarpeteo, iluminación LED, promoción de paneles solares, mensajes de eficiencia administrativa y presencia en eventos comunitarios.
No está improvisando; está administrando su imagen con disciplina, cuidando tres ejes que en política electoral valen oro: obra visible, sensación de orden y cercanía constante. No ha entrado en confrontaciones fuertes, no ha hecho anuncios estridentes, no ha cometido errores innecesarios. Está jugando a lo seguro, y eso en política casi siempre significa que alguien ya está pensando en el siguiente escalón.
Del lado de Javier Lamarque Cano, la estrategia reciente ha sido distinta, pero igual de reveladora. Lamarque ya no está solo en modo alcalde; está en modo defensa, territorio y proyección. Anunció que exhibirá públicamente noticias falsas contra su gobierno con una sección tipo “Mitote Fake”, lo que deja claro que siente presión política y que ya entiende que la narrativa será parte central de la contienda. A la vez, ha buscado transmitir calma en materia de seguridad, aunque más como contención de percepción que como anuncio de una nueva estrategia. También ha reforzado trabajo en colonias con jornadas de servicios y ha aprovechado eventos deportivos para proyectar orgullo local y resultados positivos. Además, se ha metido a opinar sobre temas nacionales, como la eliminación de plurinominales, algo que ya rebasa claramente el rol de un alcalde enfocado solo en lo municipal. Lamarque no está en campaña abierta, pero sí está operando como alguien que sabe que lo que viene ya empezó.
En el caso de Lorenia Valles Sampedro, la lógica es todavía más fina. Su actividad reciente no ha sido de gran estridencia mediática, sino de construcción silenciosa; agenda legislativa, discurso social alineado al proyecto federal, presencia territorial selectiva en Sonora, eventos con grupos clave y refuerzo de vínculos con la estructura de Morena. No hace ruido diario, no confronta, no se expone de más, no se desgasta antes de tiempo. Y justamente ahí está su fuerza. Mientras otros recorren colonias, responden críticas o administran crisis, Lorenia está haciendo algo que en política puede ser más peligroso que una campaña abierta: construir poder sin exponerse.
Cuando esa actividad se cruza con las encuestas, el mapa empieza a aclararse. Hoy por hoy, en la mayoría de los ejercicios recientes, Lorenia aparece arriba en la interna de Morena. MetricsMx la colocó en febrero de 2026 por encima de Lamarque, aunque con una ventaja todavía lejana de ser definitiva y con un dato que no debe perderse de vista: una enorme parte del electorado dijo no tener candidato o no saber aún por quién inclinarse. Cripeso también ha venido mostrando una tendencia favorable a Lorenia, incluso con diferencias amplias en algunos cortes; sin embargo, otras mediciones como SRC muestran que la pelea no está cerrada y que Lamarque sigue a tiro. Es decir, en percepción interna, Lorenia parece ir adelante; en estructura territorial y operación política, Lamarque sigue siendo un jugador completamente vivo.
Y ahí está la clave de fondo. En la mente de la gente, Lorenia empieza a instalarse como una opción menos desgastada, más ordenada, más compatible con la continuidad del proyecto. Pero en la política real, la candidatura no se define solo por encuestas. En Morena pesan los acuerdos, la relación con el poder, el género, el momento político y la capacidad de operación. Y en eso, Lamarque todavía tiene con qué dar pelea. Tiene territorio, tiene colmillo, tiene cercanía histórica con el movimiento y no se está comportando como alguien resignado a quedar fuera.
Mientras tanto, Antonio Astiazarán observa desde otra cancha. Su apuesta parece clara: no meterse de más en el ruido interno de Morena, seguir consolidando imagen de eficiencia y esperar que el contexto le abra una ventana. Porque la oposición, hoy, no parece tener fuerza suficiente para ganar por mérito propio; necesita que Morena se desgaste, se fracture o cometa errores. Y mientras eso no ocurra, la contienda fuerte sigue estando dentro del partido en el poder.
Eso explica por qué la pelea real hoy no es Toño contra Morena; es Lorenia contra Lamarque. Uno representa la operación territorial, la resistencia y la defensa de una estructura construida desde abajo; la otra representa la viabilidad, la alineación con el proyecto federal y estatal y la ventaja de llegar menos golpeada. En otras palabras, Lorenia va arriba en la mente; Lamarque sigue firme en el terreno. Y en política, cuando percepción y operación no coinciden, la historia todavía no está escrita.
Lo más importante, sin embargo, es no caer en la trampa de creer que esto ya está definido. No lo está. Lo que existe hoy es una fase de posicionamiento. La mente de la gente apenas empieza a decidir, y en esa etapa cualquier error, cualquier crisis o cualquier movimiento desde arriba puede cambiar el tablero. Por eso esta contienda no se puede leer solamente con encuestas ni solamente con giras; hay que leerla en los dos planos a la vez, el de la percepción y el del poder.
Al final, la política sonorense está entrando en una etapa donde ya no basta con querer ser candidato; ahora hay que lograr algo más difícil: convertirse en la idea correcta dentro de la mente de la gente y, al mismo tiempo, seguir siendo útil para quienes toman las decisiones. Y hoy, en Sonora, Lorenia parece llevar ventaja en lo primero, mientras Lamarque sigue muy vivo en lo segundo.
Porque al final, en política, no siempre va arriba el que más trabaja ni el que más aparece; muchas veces va arriba el que primero se instala en la mente… y logra quedarse ahí.























