Martes 3 de noviembre de 2026
SEXTO PRINCIPIO: CAUSA Y EFECTO
“Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa”.
TRUMP SE JUEGA EL CONGRESO: EL VETO, SU ÚLTIMA CARTA SI PIERDE LAS DOS CÁMARAS
Las elecciones de este martes pueden cambiar el equilibrio del poder en Estados Unidos. Los demócratas buscan arrebatarles el Congreso a los republicanos, mientras Donald Trump enfrenta la posibilidad de gobernar sus últimos dos años con una oposición fortalecida. Para México y Sonora, especialmente por su relación con Arizona, las consecuencias podrían sentirse en el comercio, la frontera y la seguridad.
Por René Díaz | CajemeNews.com
Donald Trump no aparece hoy en las boletas electorales, pero buena parte de la jornada gira alrededor de su gobierno. Este martes 3 de noviembre, los estadounidenses eligen a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, 35 escaños del Senado y gobernadores en 36 estados. No está en disputa la presidencia, sino el control del Congreso que acompañará al mandatario durante los próximos dos años. Y aunque parezca una elección distante para los mexicanos, sus consecuencias pueden alcanzar directamente a nuestra economía y a la relación fronteriza entre Sonora y Arizona.
A diferencia de las elecciones presidenciales, donde intervienen los 538 votos del Colegio Electoral y se necesitan 270 para ganar, en las legislativas no existen puntos electorales. Cada distrito elige un representante y cada estado que renueva una senaduría vota por su candidato. Para controlar la Cámara de Representantes se necesitan 218 escaños y para disponer de una mayoría propia en el Senado se requieren 51, aunque los republicanos podrían conservar el control con 50 gracias al voto de desempate del vicepresidente JD Vance.
LAS ENCUESTAS Y EL RIESGO PARA LOS REPUBLICANOS
Los modelos electorales publicados antes de la votación muestran ventajas para los demócratas. Polling Forecast calculaba una probabilidad aproximada del 90 por ciento de que conquistaran la Cámara de Representantes y del 83 por ciento de que obtuvieran el Senado. Son estimaciones estadísticas, no resultados definitivos. La disputa por el Senado depende de contiendas estatales, mientras que la Cámara baja se decide distrito por distrito. Por eso, una ventaja nacional en las encuestas no garantiza por sí sola una mayoría legislativa.
Si los demócratas ganan solamente la Cámara de Representantes, podrán controlar su agenda, dirigir comisiones, investigar decisiones del gobierno y bloquear proyectos presupuestarios o legislativos. Sin embargo, si los republicanos conservan el Senado, Trump mantendría una vía de apoyo para determinadas confirmaciones y decisiones legislativas. El resultado sería un Congreso dividido, donde ambos partidos necesitarían negociar y donde las diferencias podrían traducirse en bloqueos políticos.
¿QUÉ PASARÍA SI TRUMP PIERDE LAS DOS CÁMARAS?
Si los demócratas conquistan también el Senado, Trump conservaría la presidencia, pero enfrentaría mayores dificultades para aprobar nuevas leyes, presupuestos y determinadas designaciones. La oposición podría dirigir las principales comisiones legislativas, convocar funcionarios, solicitar documentos y abrir investigaciones sobre su administración. No significaría que el presidente dejara de gobernar, pero sí que tendría que relacionarse con un Congreso controlado por sus adversarios.
Aquí aparece su herramienta constitucional más importante frente al Congreso: el veto presidencial. Trump podría rechazar proyectos de ley aprobados por ambas cámaras y devolverlos con sus objeciones. Para superar ese veto, el Congreso necesitaría reunir dos tercios de los votos en cada cámara. Si votaran todos sus integrantes, serían necesarios 290 representantes y 67 senadores. Una mayoría demócrata ordinaria no bastaría para imponerle automáticamente sus leyes.
Pero el veto tampoco representa un poder absoluto. Trump podría impedir la entrada en vigor de determinadas iniciativas, pero no obligar al Congreso a aprobar las suyas. Conservaría sus facultades ejecutivas y diplomáticas, siempre dentro de los límites constitucionales y legales. Tampoco una mayoría demócrata podría destituirlo automáticamente: un juicio político requiere procedimientos específicos y una condena de dos tercios de los senadores presentes.
¿Y SI LOS REPUBLICANOS CONSERVAN EL CONGRESO?
Si los republicanos mantienen ambas cámaras, Trump continuaría trabajando con mayorías de su propio partido. Eso facilitaría la coordinación de prioridades legislativas, presupuestos y confirmaciones de funcionarios. Sin embargo, tampoco significaría que pudiera gobernar sin restricciones, porque en el Senado muchas iniciativas requieren superar procedimientos que exigen 60 votos para cerrar el debate, además de que seguirían existiendo los controles judiciales y las diferencias internas entre legisladores.
Para México, una continuidad republicana mantendría una estructura de gobierno semejante a la actual, mientras que una mayoría demócrata en una o ambas cámaras podría modificar las negociaciones legislativas y aumentar la supervisión sobre las políticas comerciales, migratorias y de seguridad. Ninguno de estos resultados significaría automáticamente la eliminación de aranceles, cambios al T-MEC o modificaciones inmediatas en la frontera. Todo dependería de las decisiones concretas del Ejecutivo y del Congreso.
SONORA Y ARIZONA: UNA FRONTERA QUE TAMBIÉN SE JUEGA SU FUTURO
Para Sonora, estas elecciones tienen una importancia particular. Arizona es uno de nuestros principales vínculos económicos y fronterizos. Nogales, Agua Prieta y San Luis Río Colorado forman parte de una región donde diariamente se movilizan mercancías, trabajadores, turistas y actividades comerciales. El corredor Nogales-Nogales resulta especialmente importante para la exportación de productos agrícolas, mientras que la industria, el transporte y los servicios dependen de una frontera eficiente.
Arizona elige este martes a sus nueve representantes federales y a su gobernador, aunque ninguno de sus dos escaños del Senado está en disputa. Los resultados pueden modificar los interlocutores políticos de Sonora en temas de infraestructura aduanera, seguridad, inversión y cooperación económica. Un Congreso demócrata podría revisar prioridades presupuestarias y políticas fronterizas; uno republicano podría mantener mayor coordinación con la Casa Blanca. Pero las necesidades comerciales de ambos estados continuarán independientemente del partido que gobierne.
Para Ciudad Obregón, los efectos pueden ser muy concretos. Los productores agrícolas, exportadores, transportistas y empresarios sonorenses tienen interés directo en las decisiones que Washington adopte sobre aranceles, inspecciones, comercio y seguridad fronteriza. Una medida que retrase mercancías en Nogales o modifique las condiciones de exportación puede terminar afectando los costos y la competitividad de empresas ubicadas a cientos de kilómetros de la frontera.
MÉXICO, SHEINBAUM Y EL T-MEC
La presidenta Claudia Sheinbaum también tendrá que observar los resultados de esta jornada. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá coloca al comercio regional en un momento importante. Si los demócratas controlan el Congreso, podrían intensificarse las audiencias y negociaciones legislativas sobre aranceles, reglas de origen, derechos laborales y cadenas de suministro. Si los republicanos conservan sus mayorías, Trump podría encontrar mayor coordinación partidista para impulsar sus prioridades comerciales.
Pero México necesita mantener relaciones institucionales con ambos partidos. La estabilidad del comercio norteamericano no puede depender exclusivamente de quién ocupe la Casa Blanca o controle el Capitolio. Para Sonora, cuya economía mantiene vínculos estrechos con Arizona, esa estabilidad significa inversión, empleos, exportaciones y oportunidades de crecimiento.
EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO
El sexto principio del Kybalión sostiene que toda causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa. Las elecciones de este martes pueden entenderse como una evaluación ciudadana de las decisiones tomadas durante los primeros dos años del segundo mandato de Donald Trump. Los estadounidenses decidirán si mantienen las mayorías legislativas republicanas o modifican el equilibrio institucional mediante el voto.
Trump seguirá siendo presidente cualquiera que sea el resultado. Si los demócratas ganan una cámara, aumentarán los contrapesos; si ganan las dos, podrán ejercer mayor supervisión legislativa; y si los republicanos conservan ambas, continuará una estructura de gobierno con mayor coordinación partidista. En cualquiera de los escenarios, el veto presidencial seguirá siendo una herramienta constitucional, pero no sustituirá la necesidad de acuerdos para aprobar leyes y presupuestos.
Desde Sonora observamos una elección en la que no podemos votar, pero cuyas consecuencias sí podemos experimentar. Porque cuando Washington decide sobre comercio, migración, seguridad o infraestructura fronteriza, sus efectos llegan hasta Nogales, Hermosillo y Ciudad Obregón. Trump se juega el control político del Congreso; México y Sonora tienen intereses que trascienden esa disputa.
Y esa es precisamente la correspondencia entre las causas y sus efectos: una decisión tomada en las urnas estadounidenses puede terminar repercutiendo en la economía y la vida cotidiana de miles de familias sonorenses.
Esta es apenas una opinión personal, una lectura del instante y del momento histórico, político y social que nos tocó vivir. No pretende ser verdad absoluta; es experiencia, percepción y análisis. El lector tendrá siempre la última palabra: creer, dudar o pensar distinto























