EL KYBALIÓN POLÍTICO

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Miércoles: Tercer principio Vibración

Morena en Cajeme: con la alcaldía casi en la bolsa, solo falta no equivocarse

Morena se mantiene alrededor del 40% de intención de voto en Cajeme, mientras PRI y PAN rondan el 14% y Movimiento Ciudadano el 9%. La candidatura morenista sigue abierta: Ernestina Castro encabeza los perfiles medidos, Margarita Vélez viene creciendo y Marina Herrera permanece en la competencia. Los nombres todavía están por definirse, pero la vibración electoral parece bastante clara: hoy Morena tiene mucho más que perder por un error propio que por la fuerza de sus adversarios.

Por René Díaz | CajemeNews.com

El tercer principio del Kybalión, Vibración, sostiene que nada permanece inmóvil, todo se mueve y todo cambia. Y eso resulta particularmente apropiado para observar la sucesión municipal de Cajeme, porque aunque todavía falta camino para 2027, las encuestas ya comienzan a generar una vibración política difícil de ignorar.

La conversación se concentra en quién será candidata o candidato de Morena. Pero quizá estamos mirando primero el nombre cuando deberíamos mirar las siglas.
La medición más reciente de GobernArte coloca a Morena con 40.7% de intención de voto para la Presidencia Municipal de Cajeme. Muy atrás aparecen PRI con 14.9%, PAN con 14.3% y Movimiento Ciudadano con 9.1%. La encuesta fue levantada del 23 al 27 de agosto entre 500 electores y reporta 95% de confianza y un margen de error estimado de entre 2.5 y 3.7 puntos.

Una encuesta no gana elecciones. Pero el dato verdaderamente importante está en la continuidad. Morena registró 40.1% en abril, 40.9% en mayo, 41.3% en junio y 40.7% en agosto. No estamos viendo un repunte ocasional. Estamos viendo un partido que durante varios meses prácticamente no abandona la franja del 40%.
Entonces la pregunta cambia.
Ya no es solamente ¿puede Morena ganar Cajeme? Con la fotografía actual habría que preguntarnos:
¿qué tendría que hacer Morena para perderlo?

Porque su perseguidor individual más cercano, el PRI, aparece casi 26 puntos abajo. PAN está prácticamente empatado con el PRI y Movimiento Ciudadano todavía más lejos. No significa que la elección esté decidida; faltan candidaturas, alianzas, campañas y muchos meses. Pero tampoco tendría sentido presentar como cerrada una competencia que hoy, sencillamente, no lo está.

Morena tiene la alcaldía casi en la bolsa.
Y precisamente ahí puede comenzar su mayor peligro. Porque cuando un partido se siente demasiado seguro puede cometer el error de pensar que cualquiera gana. Y no necesariamente es así. La fortaleza de Morena como partido contrasta con la indefinición de sus posibles candidaturas. GobernArte coloca a Ernestina Castro Valenzuela con 17.1%, seguida por Margarita Vélez de la Rocha con 13.2% y Marina Herrera Ortiz con 9.4% entre los perfiles que presenta. Pero 31.6% aún no decide y 28.7% prefiere otro perfil.

Eso significa que 60.3% está entre la indecisión y alguien distinto a esas tres opciones.
Ernestina encabeza. Margarita viene creciendo.
Marina permanece en la conversación.
Pero ninguna tiene asegurada la candidatura y tampoco podemos asumir que ésos serán finalmente todos los nombres sobre la mesa.
Margarita merece particularmente seguimiento. Pasó de 10.5% en abril a 11.4% en mayo, 11.9% en junio, 12.1% en julio y 13.2% en agosto. Ernestina, en cambio, pasó de 18.3% en abril a 17.1% en agosto. La distancia entre ambas se ha reducido, aunque Ernestina continúa encabezando esta serie.

Pero quizá estamos perdiendo de vista el dato político más importante:
Morena tiene 40.7%. Su aspirante mejor posicionada entre esos nombres tiene 17.1%.
La marca pesa hoy mucho más que cualquiera de sus posibles candidatas.
Y ahí entra la Vibración.
Los nombres se mueven.
Las candidaturas cambian.
Los grupos internos se acomodan.

Pero por ahora existe una frecuencia electoral que permanece prácticamente constante: Morena alrededor del 40%.
Por eso su verdadero desafío quizá no sea encontrar a alguien capaz de ganar Cajeme.
Es encontrar a alguien que no eche a perder una elección que hoy parece ampliamente favorable.
Una mala candidatura podría cambiar la vibración.
Una imposición podría cambiarla.
Una fractura interna podría cambiarla.
El exceso de confianza también.

Porque enfrente existe otro fenómeno que Morena tampoco debería despreciar. PRI, PAN y Movimiento Ciudadano registran individualmente 14.9%, 14.3% y 9.1%. Sumados aritméticamente representan 38.3%, frente al 40.7% de Morena.
Eso no significa que una alianza obtendría automáticamente 38.3%. Los votos no se transfieren mecánicamente entre partidos y una coalición incluso puede perder electores.
Pero revela algo importante:
la oposición no solamente está abajo; está fragmentada.
Para convertir Cajeme en una elección realmente competitiva necesitaría probablemente dos cosas al mismo tiempo: unidad y candidato.
No solamente juntar logotipos.
Necesitaría un personaje capaz de atraer voto priista, panista, ciudadano e independiente y, además, quitarle una parte del electorado a Morena.

Hoy ese personaje no aparece claramente.
Morena tiene exactamente el problema contrario:
parece tener los votos antes de tener candidato.
Por eso su principal adversario rumbo a 2027 podría no ser todavía el PRI, el PAN ni Movimiento Ciudadano. Podría ser el propio Morena.
Equivocarse al escoger. Dividirse después de escoger. Creer que cualquiera puede ganar.
O asumir que 40 puntos en septiembre de 2026 son un cheque firmado para 2027.
No lo son.

Todo vibra y todo puede cambiar.
Pero también sería absurdo ignorar lo que hoy dicen los números. Si esta correlación de fuerzas se mantiene, Morena llegará a la elección municipal como amplísimo favorito.
Ernestina, Margarita, Marina o algún otro nombre que todavía no aparece claramente en las mediciones tendrán que disputar primero la candidatura.

Pero para Morena el desafío de fondo parece más sencillo: escoger bien, mantener la unidad y no abrir desde adentro la puerta que la oposición todavía no ha podido abrir desde afuera.
Porque hoy, en Cajeme, Morena no necesita una hazaña para ganar.
Con la alcaldía casi en la bolsa, solo necesita no equivocarse.

Esta es apenas una opinión personal, una lectura del instante y del momento histórico, político y social que nos tocó vivir. No pretende ser verdad absoluta; es experiencia, percepción y análisis. El lector tendrá siempre la última palabra: creer, dudar o pensar distinto.

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