Segundo principio: Correspondencia
LAMARQUE REGRESA A CAJEME, PERO SIGUE MIRANDO A HERMOSILLO
Se acabaron los 90 días de licencia, pero no la espera. Javier Lamarque volvió a la Presidencia Municipal de Cajeme mientras Morena mantiene pendiente la definición de quién encabezará su proyecto en Sonora rumbo al 2027. Regresa al mismo despacho, pero políticamente no está en el mismo lugar: tiene un pie nuevamente en el Ayuntamiento y la mirada puesta en una llamada desde la Ciudad de México.
Por René Díaz | CajemeNews.com
El segundo principio del Kybalión es el de Correspondencia: “Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”. Pocas veces una frase encaja tan bien con el momento político que vive Javier Lamarque. Abajo está Cajeme. Arriba está la gubernatura.Y en medio, una llamada que todavía no llega. Después de 90 días de licencia, Lamarque regresó este lunes a la Presidencia Municipal de Cajeme. No necesariamente porque su proyecto estatal haya terminado, sino porque terminó el plazo que le había autorizado el Cabildo y debía reincorporarse al cargo. El propio alcalde explicó que regresaba atendiendo el marco legal mientras Morena define en la Ciudad de México el resultado de su proceso interno.
Ahí está precisamente lo interesante.
Lamarque volvió, pero no se bajó.
Su regreso a Palacio Municipal podría ser interpretado políticamente de muchas maneras. Algunos ya lo leen como una mala señal para sus aspiraciones; otros consideran que simplemente está cumpliendo la ley mientras espera el resultado. Por ahora, ninguna de esas interpretaciones sustituye el único dato que realmente importa: Morena todavía no ha anunciado oficialmente quién encabezará su proyecto en Sonora.
El propio Lamarque intenta transmitir tranquilidad.
“Todo está bien, todo camina como debe caminar”, dijo al regresar, asegurando además que espera resultados positivos para “lo que sigue”. También pidió paciencia a sus simpatizantes: “No se desesperen, vamos muy bien y pronto habrá buenas noticias”.
Eso no suena precisamente a despedida.
90 DÍAS Y LA DECISIÓN NO LLEGÓ
Cuando Lamarque solicitó licencia, había un cálculo político evidente: separarse temporalmente del Ayuntamiento para participar en el proceso interno de Morena.
El problema es que el reloj de Cajeme corrió más rápido que el reloj de Morena.
Los 90 días terminaron y la definición no llegó.
Mientras tanto, Claudia Santacruz ocupó interinamente la Presidencia Municipal e incluso le correspondió encabezar el Segundo Informe de Gobierno y la ceremonia del Grito de Independencia. Ahora Lamarque vuelve a tomar las riendas de una administración que formalmente siempre siguió siendo la suya.
Pero regresa en circunstancias muy distintas.
Porque durante esos tres meses dejó de ser solamente el alcalde de Cajeme para convertirse abiertamente en uno de los seis personajes que buscan encabezar el proyecto de Morena rumbo al 2027. Esa es una condición difícil de guardar nuevamente en un cajón.
CAJEME VUELVE A SER SU ESCAPARATE
Lamarque anunció que revisará inmediatamente las obras prioritarias, su avance y las medidas necesarias para acelerarlas. También colocó entre sus objetivos el proyecto integral de reordenamiento del centro de Ciudad Obregón.
Aqui entra otra vez la Correspondencia.
Lo que haga abajo inevitablemente será observado arriba.Cada calle rehabilitada, cada obra terminada, cada problema de agua, cada bache, cada conflicto en OOMAPAS y cada resultado en seguridad pública volverán a colocarse directamente en su cuenta política.
Si Morena finalmente lo selecciona, Cajeme será utilizado inevitablemente por simpatizantes y adversarios como referencia para discutir su trayectoria administrativa. Si Morena escoge a otra persona, el Ayuntamiento seguirá siendo su principal plataforma política.
Por eso su regreso no necesariamente significa retroceder.
También puede significar volver a su base mientras espera la decisión.
SEIS ASPIRANTES, UNA SOLA LLAMADA
El verdadero suspenso sigue estando fuera de Cajeme. Además de Lamarque permanecen dentro del proceso Lorenia Valles, Célida López, María Dolores del Río, Froylán Gámez y Omar del Valle. La dirigencia estatal ha señalado que espera que el resultado sea comunicado próximamente.
Hasta entonces, cualquier versión que dé por ganador o derrotado a alguno de ellos debe tratarse precisamente como eso: una versión.
Pero Lamarque enfrenta ahora una circunstancia peculiar. Pidió licencia para buscar Sonora.
Se terminó la licencia antes de conocer el resultado.
Y tuvo que regresar a Cajeme todavía como aspirante.
Políticamente, eso produce una imagen difícil de ignorar: salió del Palacio Municipal buscando llegar al Palacio de Gobierno y regresó al primero sin saber todavía si podrá competir por el segundo.No necesariamente es derrota.
Tampoco es victoria. Es espera.
Y quizá ésta sea la etapa más incómoda de cualquier proyecto político: cuando uno ya hizo lo que tenía que hacer, pero la decisión está en otras manos.
El principio de Correspondencia dice que lo de arriba se refleja abajo y lo de abajo se refleja arriba.
Para Javier Lamarque, durante los próximos días esa relación será todavía más literal.
Abajo vuelve a gobernar Cajeme.
Arriba sigue esperando Sonora.
Y mientras llega la llamada desde México, el alcalde tendrá que hacer algo que políticamente también puede resultar determinante: gobernar como si se fuera a quedar, mientras espera saber si se va.
Esta es apenas una opinión personal, una lectura del instante y del momento histórico, político y social que nos tocó vivir. No pretende ser verdad absoluta; es experiencia, percepción y análisis. El lector tendrá siempre la última palabra: creer, dudar o pensar distinto.
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